El perdón es la llave mágica que abre la puerta a todos los milagros existentes a nuestra vida.
Cuando tu guardas un resentimiento, o un pensamiento/sentimiento negativo en contra de algo o de alguien, el único que se hace daño eres tu, no la otra persona. Y la única manera de ser libres es perdonar.
Representa un alivio de los lazos que nos restringen. Es una elección interna, nadie te la da o te la quita.“Perdonar no es olvidar, es recordar sin dolor, sin amargura, sin la herida abierta; perdonar es recordar sin andar cargando eso, sin respirar por la herida, entonces te darás cuenta que has perdonado”, Louise Hay.Cuando perdonas y no olvidas la carga emocional que lleva consigo la situación, entonces no es perdonar; es seguir guardando resentimiento, odio y desamor.
“Perdonar es tomar la decisión de ver más allá de los límites de la personalidad de otra persona, de sus miedos, nacionalidad, historia familiar, neurosis y errores, la decisión de ver una esencia pura, no condicionada por historias personales que limitan y siempre es digna de respeto y amor”, Louise Hay.
Hay que recalcar que perdonar no significa estar de acuerdo con el hecho que te hizo enojar y guardar resentimientos. Simplemente, el acto de perdonar es una liberación personal - ni siquiera la otra persona tiene que enterarse que lo has perdonado. Es un alivio para tí.
El resentimiento nos ata al pasado impidiendo que disfrutemos el presente. Cuando guardamos rencor por alguien que nos haya hecho algo o que nosotros creemos que nos hizo daño, le estamos dando a ésa persona un poder sobre nosotros.
Examinar nuestros recuerdos con compasión y comprender que ésas situaciones dolorosas de nuestro pasado, aunque fueron desagradables, nos dejaron una gran enseñanza y nos hicieron ver y pensar sobre las cosas de otra manera.Vivir el presente y entender que el tiempo no retrocede es una regla para sentirse libre y disfrutar de cada momento que nos regala la vida.
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