martes, 7 de agosto de 2012

El Amor a la Familia es Amor Incondicional.

La única energía que fortalece verdaderamente al hogar y a cada uno de sus miembros es el amor sin condiciones.Esta fuerza vivificante debe emanar de la entidad conyugal de la entrega que dia a dia se le hace a esa persona en la que se le confia la vida completamente, a esa persona que se le ama con todas las fuerzas del alma, al ser humano que se le ve cada hora como el mas hermoso, tierno y unico.
Arranquen de su mente a cómo de lugar la idea simplista de que sus hijos son lo principal.Es mentira,es una trampa mortal.Aunque parezca contradictorio, los padres que navegan con el estandarte de “nuestros hijos son lo único y lo primero”están destinados a llevar a su familia al naufragio.Desatender a la pareja por atender a los niños, es un veneno lento pero seguro que terminará por intoxicar a todos los miembros de ese hogar.Si los hijos presencian el amor de sus padres no estarán descuidados, se acurrucarán como pollitos en el calor del nido.Cuando se cultiva el amor incondicional en la pareja, a los niños les va bien aunque no se hagan grandes esfuerzos para educarlos.La unión conyugal es la mejor educación.Los niños que la ven se hacen juiciosos y sensibles convirtiéndose a su vez en fuentes de amor y más temprano que tarde, fundan con alegría su propia familia.Por el contrario los hijos de parejas que están en constante riña se infectan de desconfianza e inseguridad y con frecuencia se vuelven promotores de deformidades sociales tales como el amor libre y los vicios; buscan cariño en el engaño, calor en el placer, y postergan el matrimonio todo cuanto les sea posible,. Es una responsabilidad hacer que nuestros hijos crezcan en un hogar donde se respire tres SENTIMIENTOS fundamentales; AMOR, CONFIANZA Y RESPETO.
TE AMOOOOOO ????
1. Amor si te amo... Te amo si eres bueno, si te portas bien conmigo,si cumples mis exigencias, si haces lo que me agrada, etc
2.Amor te amo porque.... Te amo porque tienes buenos sentimientos, porque te esfuerzas, porque has obtenido notas aceptables, porque eres honrado,etc
…Ninguna de estas dos formas de amar es verdadera.Ambas están basadas en condiciones, y de las condiciones emana un mensaje muy claro que es “Debes ganarte mi cariño con actitudes que me satisfagan, no olvides nunca que te querré más cuanto más te parezcas a mi…” Eso no es amor sino un intercambio egoista en el que siempre queremos salir ganando.El único y verdadero amor es el del tercer nivel y que debe practicarse dentro de los miembros de una familia :
3.Te Amo a pesar de tus errores y Carencias,el Amor transforma los defectos en virtudes.
El amor incondicional precisa ser sobre todo un amor inteligente.Los padres deben prohibir las malas actitudes de los hijos;deben incluso repudiar los errores, enojarse y demostrar toda su animadversión contra el mal;pero cuando se enfade por algún hecho reprobable,” No se enfade tanto con su hijo sino con el hecho”. Debe aprender a separar a sus hijos de sus actos.
Hay que aplicar la inteligencia para demostrarles amor y a la vez dejarlos sufrir por sus malos actos; jamás consentirlos o evitarles las experiencias amargas porque eso sería aplicar tontamente el amor que les tenemos.Los muchachos deben saber que desaprobamos sus faltas, pero que los queremos a pesar de sus tropiezos.Vamos a ayudar a nuestra familia, a motivarlos, a superarse, a levantarse después de las caídas; a darles apoyo, a abrazarlos y hacerles saber que los queremos como son y que los pecados que cometan los perjudicarán sólo a ellos.Esto es el amor incondicional.
Esta forma de vivir eleva la autovaloración de los hijos a niveles extraordinarios .La autovaloración es la causa directa del éxito o el fracaso de una persona. AMA, PERDONA Y OLVIDA siempre fueron las palabras que mi Padre me decia a medida que yo crecia,. Olvidar los momentos dolorosos llenos de discuciones y formar una familia a base de Amor y solo recordando los momentos que nois han unido en los cuales el Amor ha sido vencedor es Formar hijos mas seguros de si mismos donde al enfrentar sus problemas van a salir triunfantes.
SONRIEEEEEEE ES HERMOSOOOOOO VIVIIIIRRR LLENO DEL MAS BELLO DE LOS REGALOS QUE NOS DA DIA A DIA DIOS EL AMOR INCONDICIONAL DE NUESTRA FAMILIA....

sábado, 28 de julio de 2012

La Lealtad es necesaria para Vivir en Armonia con el universo...

Quizás nadie entienda mejor el valor de la lealtad que aquella persona que ha sido traicionada en algún momento... Está claro que todas las personas esperamos la lealtad de los demás, y que a nadie le gusta ser traicionado, o saber que un amigo habló mal de nosotros. En otro sentido, nos parece terrible cuando, después de trabajar en un empresa muchos años, nos despiden sin pensar en todos los años que le invertimos. Detectar la lealtad (o deslealtad) en los demás es fácil, pero ¿Cómo estoy viviendo yo la lealtad? ¿Realmente sé qué es? ¿Qué esperan los demás de mí?
La lealtad implica un corresponder, una obligación que se tiene al haber obtenido algo provechoso. Resulta un compromiso a defender lo que creemos y en quien creemos. Por eso, el concepto de lealtad va de la mano con la verdad. Cuando alguien nos ha dado algo bueno, le debemos mucho más que agradecimiento.
La lealtad es un valor, pues quien es traidor, se queda solo. Necesitamos ser leales con aquellos que nos han ayudado: ese amigo que nos defendió, esa persona que nos entrego su vida sin preguntar sin dudar. La lealtad implica defender a quien nos ha ayudado, en otras palabras “sacar la cara”.
Si somos leales, logramos llevar la amistad y cualquier otra relación a una etapa más profunda, con madurez. Cualquiera puede tener un amigo superficial. Sin embargo, la lealtad implica un compromiso mayor: supone estar con un amigo en las buenas y en las malas, es darle la mano al amor sin soltarlo aunque estemos al borde del abismo. 
En este sentido, la lealtad es una llave que nos permite tener un autentico éxito en nuestras relaciones. Además no es un valor fácil de encontrar. Es, por supuesto, más común aquella persona que al saber que puede obtener algo de nosotros se nos acerque y cuando dejamos de serle útil nos abandona sin más. Es frecuente saber que alguien frecuenta un grupo contrario porque le da más beneficios, luego, esta persona no resulta confiable para nadie.
Existen distintas actitudes desleales: Las críticas que se hacen las personas, resaltando los defectos, lo limitado de sus cualidades. Hablar mal de las personas que dia a dia nos apoyan confiando en nosostros. Divulgar confidencias que se nos han hecho. Quejarnos de los problemas de nuestros amigos compañeros y no ayudarlo a superar el obstaculo. Dejar una amistad por razones injustificadas sin pensar en el daño espiritual que se le hace al otro.
Como vemos, la Lealtad se relaciona estrechamente con otro Valores como la Amistad, el Amor, el Respeto, la responsabilidad y la honestidad entre otras
Sin embargo, no es suficiente contradecir las actitudes desleales para ser leal, es necesario detenernos a considerar algunas observaciones:
En toda relación se adquiere un deber respecto a las personas. Como la confianza y el respeto que debe haber entre padres e hijos, entre los hermanos, entre el grupo familiar, entre los amigos, en la comunidad donde vivimos. Se deben buscar y conocer los valores permanentes para cualquier situación, de otra forma se es "leal" mientras se comparten las mismas ideas. La persona que convive en un ambiente de diversión malsana y excesos, pronto se alejará y comenzará a hablar mal de aquellos que dejaron de participar de sus actividades.
De esta forma vemos como la Lealtad no es consecuencia de un sentimiento afectivo, sino el resultado de una deliberación mental para elegir lo que es correcto. El mentir para encubrir las faltas de un amigo (en la casa, el trabajo o la escuela) no nos hace leales, sino cómplices.
A su vez, si colocamos como valor fundamental el alcance de objetivos, podemos llegar a perder el sentido de la cooperación.
Lo que debe quedar claro es que lo importante es vivir los valores por lo que representan, no por las personas que en algún momento dictan una norma. Todo trabajo se debe hacer bien, no por “quedar bien con el jefe”, sino por nuestra integridad y compromiso con nuestro trabajo y nuestra sociedad.
Con todo lo anterior veremos que aún sin darnos cuenta, las relaciones que hemos sabido mantener se deben en gran medida a la vivencia del valor de la Lealtad. No basta conocer los valores, es necesario darlos a conocer y reforzarlos para lograr un cambio de actitud, al hacerlo, logramos madurar la amistad y fortalecer el afecto.


martes, 20 de marzo de 2012

La Fidelidad un acto de Amor Verdadero....

La fidelidad es un valor fundamental. La fidelidad como valor se aplica más directamente a las relaciones de pareja entre novios y entre esposos, no es necesario sufrir la infidelidad de la pareja para entender que este es un valor fundamental.


Una de la peores consecuencias de la falta de fidelidad o lealtad se puede ver en el rostro de los que luego se arrepienten y ya nada pueden hacer. Los rostros de los infieles y de los engañados llevan una marca de amargura muy dificil de borrar. Por eso para evitar vivir una vida llena de verguenza y amargura lo mejor es vivir en completa integridad. El engaño a otros inevitablemente nos va a rebotar y a la larga los perdedores seremos nosotros mismos.



Alcanzar el verdadero y único amor es la aspiración más noble del hombre, sin embargo, el egoísmo y el placer se han convertido en dos gigantes que impiden tener una relación sana, estable y de beneficio para las personas. Hacer conciencia y robustecer el valor de la fidelidad, es una necesidad que nos apremia en beneficio de nosotros mismos, la familia y la sociedad entera. La desconfianza en la pareja tiende a ser uno de los factores más comunes de hoy día, principalmente por una falta de adhesión a unos sanos ideales que valoren la relación de pareja como uno conducente a una felicidad normal con sus altos y bajos pero estable.

La fidelidad es el íntimo compromiso que asumimos de cultivar, proteger y enriquecer la relación con otra persona y a ella misma, por respeto a su dignidad e integridad, lo cual garantiza una relación estable en un ambiente de seguridad y confianza que favorece al desarrollo integral y armónico de las personas.

Por extraño que pueda parecer, la fidelidad es anterior a la relación misma; debemos conocer y descubrir realmente lo que buscamos y estamos dispuestos a dar en una relación. La rectitud de intención nos ayudará a superar el egoísmo y hacer a un lado los intereses poco correctos.

Así, una relación está destinada al fracaso por desvirtuar el propósito de la misma: Esto sucede con quien busca un joven apuesto o una chica hermosa para satisfacer la propia vanidad o la búsqueda de placer; peor aún si se pretende a través de esa relación, alcanzar una mejor posición social y un interés económico. Poco futuro tiene esa pareja cuando alguna de las partes no ha entendido que debe haber disposición para compartir, comprender y colaborar al perfeccionamiento personal del otro.

Podemos afirmar que el egoísmo es el mayor peligro para cualquier relación. Aunque no siempre aparece a primera vista, podemos observar que algunas personas se dejan llevar por todo lo que es novedoso: ropa, autos, aparatos...; con el consecuente cumplimiento de sus caprichos, buscando el placer en la comida, la bebida, el sexo y la diversión.

Estas personas están en constante peligro de faltar a la fidelidad en cualquier momento, porque su vida está orientada a la novedad, al cambio y a la búsqueda de nuevas experiencias y satisfacciones. Ser fiel cuesta trabajo porque no existe la disposición a dar y a darse. ¿Cómo esperar que una relación no sea aburrida al poco tiempo? ¿Cómo pretender que se eviten nuevas experiencias? Vencer al egoísmo, al placer y a la comodidad con una conducta sobria, garantiza nuestro crecimiento personal, y por ende, el de cualquier relación.

La fidelidad no es exclusiva del matrimonio, es indispensable en el noviazgo porque no hay otra forma de aprender a cultivar una relación y hacer que prospere. No está mal que los jóvenes conozcan a distintas personas antes de decidir con quien sacar adelante su proyecto de vida, pero debe hacerse bien, sin engaños, procurando conocer realmente a la persona, dando lo mejor de sí mismos, teniendo rectitud de intención en sus intereses, eso es noble, correcto y sobre todo, leal.

También debemos ser cautelosos en nuestros afectos y tratar con delicadeza y respeto a las personas del sexo opuesto, máxime si ya tenemos otra relación o un compromiso con alguna persona en particular. Una cosa es la cortesía y el trato amable, otra muy diferente los halagos, las excesivas atenciones y la comunicación de sentimientos e inquietudes personales; estos intercambios hacen crecer un afecto que va más allá de la amistad y de la convivencia profesional porque se involucra a la persona en nuestra vida, en nuestra intimidad y siempre tendrá la misma consecuencia: faltar a la fidelidad. Por eso, es necesario ser muy cuidadosos con nuestro trato en la oficina, la escuela, con los familiares y en todos los lugares que frecuentamos.

La fidelidad no es atadura, por el contrario, es la libre expresión de nuestras aspiraciones, nos colma de alegría e ilumina cotidianamente a las personas. Una buena relación posee una serie de características que la hacen especial y favorecen a la vivencia de la fidelidad, pero deben cuidarse para que no sean el producto de la emoción inicial:

- Existe el interés por estar al lado de la persona, se procuran detalles de cariño y momentos agradables.

- Constantemente se hace un esfuerzo por congeniar y limar las asperezas, procurando que las discusiones sean mínimas para lograr la paz y la concordia lo más pronto posible.

- Se da poca importancia a las fallas y errores de la pareja, hacemos todo lo posible por ayudar a que las supere con comprensión y cariño.

- Somos cada vez más felices en la medida que se "avanza" en el conocimiento de la persona y en la forma en la que corresponde a nuestra ayuda.

- Compartimos alegrías, tristezas, triunfos, fracasos, planes... todo.

- Por el respeto que merece nuestra pareja, cuidamos el trato con personas del sexo opuesto, con naturalidad, cortesía y delicadeza; que a final de cuentas, es el respeto que tenemos por nosotros mismos

La fidelidad no es sólo la emoción y el gusto de estar con la pareja, es la lucha por olvidarnos de pensar únicamente en nuestro beneficio; es encontrar en los defectos y cualidades de ambos la oportunidad de ser mejores y así llevar una vida feliz.

Sin lugar a dudas, cuando somos fieles podemos decir que nuestra persona se perfecciona por la unión de dos voluntades orientadas a un fin común: la felicidad del otro. Cuando este interés es auténtico, la fidelidad es una consecuencia lógica, gratificante y enriquecedora.

Vivir la fidelidad se traduce en la alegría de compartir con alguien la propia vida, procurando la felicidad y la mejora personal de la pareja, generando estabilidad y confianza perdurables, teniendo como resultado el amor verdadero.